(continua del post anterior)
SeñorMédico
- ¿Has perdido peso?
Yo –
Dos agujeros del cinturón
SeñorMédico
– O_?
Yo – Es
que la báscula de casa siempre da el mismo peso, pero el cinturón lo pongo dos
agujeros más para dentro, ¿ve?
SeñorMédico
– mmmm, ya veo ,ya. ¿lupus?
Yo – No
SeñorMédico
- ¿tuberculosis?
Yo – No
SeñorMédico
– ¿Se te quedan los dedos azules?
Yo – No
Yo – No
puedo sentarme, ni casi caminar. Así que como jamón york y manzanas
SeñorMédico
– Pero…¿en dos meses? ¿sin ejercicio?
Yo – Es
que soy de metabolismo rápido, también se queja mi novio.
SeñorMédico
- ¿Y eso?
Yo – Me
han encojido las tetas
SeñorMédico
– Ya veo. Bajate los pantalones y túmbate en la camilla bocabajo.
De
reojillo le veo lavarse las manos y ponerse unos guantes. Una ligera
desconfianza empieza a aflorar en mi mente, y una vocecilla interior me grita
¡Va a doler!
Entonces
el SeñorMédico se acerca y pone su dedo y
Yo –
AAAAAAAAAAAAAAaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
SeñorMédico
– Ya sabia yo que iba a ser ahí. ¿por qué es ahí?
Yo
–AAAAAAAAAAAAAAAAAaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
SeñorMédico
– Si, va a ser una bursitis de la tuberosidad isquiática que esto que toco aquí
Yo –
AAAaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa.Ya vale ¿no?
SeñorMédico
– Vistete, que te doy un volante para que te saquen sangre, otro para que te
pongan infiltraciones y dentro de dos meses nos vemos.
